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Hacia una convivencia sana

 

Escrito por: Miss Melina Corral M.

Maestra de Preescolar CAP

Febrero de 2017

El aumento de conflictos en las escuelas mexicanas, en sus diversas manifestaciones, representa hoy en día una señal de alarma que merece ser atendida. La manera en que enseñamos a nuestros niños y jóvenes como abordar el conflicto en la escuela va formando una cultura que se refleja de manera casi inmediata en su vida fuera de ella.  Una sana convivencia escolar no es aquella en la que no existen conflictos, sino aquella en la que los conflictos se abordan de manera que se optimicen las relaciones interpersonales y se optimicen los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Cada escuela crea entre sus miembros una determinada filosofía que guía su manera de convivir, de enseñar, de organizarse, de actuar ante los conflictos. El conflicto es una parte inevitable del proceso de desarrollo y crecimiento del ser humano, y este, social por naturaleza, tiene que desenvolverse en escenarios donde día a día tiene que resolver situaciones que involucran su relación con otros individuos. Es la niñez una etapa esencial para aprender a abordar los conflictos de manera pacífica, y qué mejor escenario que su propia escuela. Tratar los conflictos bajo un enfoque educativo permite a los alumnos aprender a resolverlos de una forma constructiva y más que ser etiquetados por ser “conflictivos” aprenden a abordar sus dificultades antes de que se conviertan en problemas más graves, como sería el desarrollo de conductas violentas o maltrato entre iguales, por mencionar ejemplos. Cualquier estrategia educativa orientada a educar en y para la vida, debe fundarse en este hecho inevitable: los conflictos existen y son cercanos a la vida de todas las personas. No podemos erradicarlos, pero sí podemos aprender y enseñar a administrarlos constructivamente. Las emociones y sentimientos que se producen en los distintos protagonistas de un conflicto juegan un papel muy importante; la relación entre las partes puede salir reforzada o deteriorada, en función del proceso de resolución.

La comunicación eficaz y potenciación de contextos cooperativos es sin duda  una gran alternativa a otras posibles respuestas menos constructivas ante los conflictos. Como agentes educativos buscamos potenciar el desarrollo de habilidades de autorregulación, como elementos que favorecen la toma de decisiones de forma autónoma y ajustada al entorno social donde viven nuestros alumnos. Nuestra principal herramienta es el diálogo, y en nuestro diario actuar debemos buscar enfocar a nuestros niños y jóvenes en mejorar los mecanismos para emitir su mensaje, aprender a comunicar y a ser escuchas activos. Más que nunca debemos educar en la comprensión de  los elementos personales y culturales que intervienen en la comunicación, en el desarrollo de la empatía, el pensar en los motivos que cada quien tiene para actuar de tal o cual forma, generar una conducta proactiva y no reactiva.

Siendo el conflicto un fenómeno donde intervienen varios, no hay un responsable único que deba solucionar el problema; no se trata de buscar culpables. En cualquier tipo de comunidad, todos podemos ser mediadores y ser parte de la solución, podemos ayudar a resolver situaciones por mínimas que parezcan y promover actitudes de apertura, comprensión y empatía que nos lleven a tener participación democrática y una sana convivencia tanto en la escuela como fuera de ella. Tanto maestros como padres de familia tenemos la tarea de ir generando esta conciencia sobre todo en los más pequeños, hacerles ver que siempre existe la posibilidad de transformar el los conflictos en oportunidades.

Man must evolve for all human conflict a method
 which rejects revenge, aggression and retaliation.
 The foundation of such a method is love.
Martin Luther King, Jr.

 

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